La galería del día 6 y 7 ha llegado. Esto es lo que se llama un must-see. Si vas a Suiza y no vas a ver los Alpes es como si no hubieses estado, como ir a Fuerteventura y no ir a la playa. En este caso elegimos ir a Jungfraujoch, se trata de la estación de tren más alta de Europa (a unos 3100 m de altura), y con una espectacular vista de varios de los picos más altos de los Alpes y con un observatorio que plantaron en la punta de una montaña a 3500 m lo cual podeis observar en la siguiente foto.

La verdad es que el viaje es una paliza, en nuestro caso nos quedabamos en Zurich, el viaje de Zurich a Interlaken es de unas 3 horas. Interlaken es un pueblo usado como punto intermedio para viajar a los Alpes ya que desde el se accede “relativamente” fácil a varios puntos importantes del mismo. A parte de las 3 horas dichas, el viaje desde Interlaken a la estación de tren de Jungraujoch tiene una duración de 2 horas y media, lo cual hace casi imposible si te quedas muy lejos, ir y volver en el mismo día, y como nos recomendaron fuimos el Lunes a Interlaken y despues el Martes por la mañana subimos temprano (desde las 6.30 estan los trenes subiendo) a las 9 a.m para aprovechar el buen tiempo antes de que la tarde se nublara.
El viaje es largo, pero vale la pena, la vista es espectacular, los escenarios con que te encuentras son alucinantes y parecen sacados de una superproducción de hollywood dejandote boquiabierto conforme te vas acercando más y más a la montaña y da la impresión de que se te va a echar encima.
Eso si, estaros preparados para el mal de altura, una sensación de ansiedad en la boca del estomago, cansancio, mareo y dolor de cabeza que te acompaña todo el rato. Muy recomendable que os lleveis buen calzado (para poder pasear por la nieve, de la de verdad, no la escarcha que hay por Canarias), abrigo (aunque haga sol, la mayor parte de la estación esta dentro de la montaña y cosas como el palacio del hielo son realmente “frias”), y unas gafas de sol es muy molesto el blanco de la nieve.
Más info.

La galería del día 5. El quinto día era de reposo después de la comilona, en principio no íbamos a hacer nada pero finalmente nos decidimos ir a Zurich a dar una vuelta por el lago con el Swisspass. Lo que ocurrió fue que al ver el horario me equivoque y pensé que el viaje duraba dos horas, pero dos horas era lo que tardaba en ir hacía abajo así que el viaje duró cuatro horas alrededor de todo el lago… que le vamos a hacer.

La galería del cuarto día ha llegado. El cuarto día hemos ido a ver a los padres de Aytu. Lo más reseñable del día fue lo increible de la mesa, cantidades ingentes de comida exquisita, y una especie de torre de Babel con seis idiomas (alemán, suizo alemá, italiano, español, inglés y turco). Cuando sales fuera de España, sobre todo en paises del centro de europa y ves que todo dios habla al menos dos idiomas y normalmente más, te das cuenta de la mongo-mentalidad de los españoles en general, una pena… si una pena.
Detrás de la casa había unos ciervos, los crian para comer, como quien cria vacas y cuando te acercabas a la valla sabían que iban a alcanzar algo y venían como desesperados desde el otro lado su cerco.

Aqui viene la galería del día 3. Decidimos visitar Lucerna, por que el tiempo no iba a acompañar como para ir a Interlaken-Jungfrauch, la verdad es que al final la idea resultó perfecta, por que en este tercer día estuvo lloviendo en toda Suiza durante todo el día, así que nos lo pasamos dando vueltas por Lucerna paragüas en mano. Es bonita la ciudad, pero fue una pena no poder disfrutar de las vistas desde la montaña Pilatus que al parecer es otro de los grandes alicientes de visitar la ciudad.

La foto de arriba está extraida de la
web oficial de Pilatus, todo lo que sea minimamente turístico tiene una buena página web en Suiza, y eso que Suiza no es un país muy turístico, pero saben muy bien como hacer las cosas. Vuelvo a repetir que otros países cuyo PIB es muchísimo más dependiente del turismo que Suiza deberian aprender algo de esta gente.Lo más curioso de la visita fueron los edificios del casco antiguo, donde casi todos tienen algo pintado en su fachada. Y el puente de madera techado (el de las fotos desenfocadas), que al parecer sobrevivió a un fuego que destruyó gran parte de la ciudad.

Aquí estan las fotos del segundo día. Nos levantamos bastante tarde, después del palizón del viaje de llegada, estabamos hechos gofio. Aytu se encargó de llevarnos por la ciudad y ayudarnos a comprar el Swisspass que nos da carta libre para coger todos los trenes habidos y por haber durante 8 días, así como buses, y tranvías (solo hay algunas excepciones).
Por cierto que el sistema de transporte es absolutamente increible aquí. Estaciones de tren en todos lados, con una frecuencia máxima de quince minutos y una puntualidad que al parecer es provocada por que el gobierno obliga a la compañía que explota el negocio de los trenes a cumplir, o sino les retiran la concesión (igualito que en España). El tranvía que es el medio usado en la ciudad de Zurich tiene una frecuencia de cuatro minutos, es tan jodidamente increible que cuando me acuerdo de Guaguas municipales me dan ganas de llorar. Hemos realizado hasta hoy más de 10 conexiones entre trenes y creo que la vez que más estuve esperando fueron 15 minutos, la media de espera entre conexión y conexión debe estar en torno a los 5-7 minutos, lo cual hace que viajar largas distancias sea muy comodo y rápido.
La ciudad me ha dejado la sensación de ser muy limpia, tranquila y segura, al parecer en Berna (la capital de Suiza es Berna y no Zurich, aunque en esta última es donde más empresas se han asentado) dicen que en Zurich van muy rápidos y estresados, ¿que sería de estos pobres si fuesen a Barcelona o Madrid? yo creo que acabarían asqueados tan solo con lo mal que huelen estas ciudades si la comparamos con Zurich. Otro dato que me han dado es que Zurich es la ciudad del mundo con el nivel de calidad de vida más alto de acuerdo a unos estudios realizados entre el 2006 y 2008, y no me extraña nada me he dado cuenta al segundo día y ya desde el primero i had realized that something is in the air.

Ahí van un par de fotos del primer día, me faltó hacerle una foto a un personajillo que me encontré en Barcelona de pura casualidad. Fuimos al centro de Barcelona ya que teníamos más de cinco horas hasta el siguiente vuelo para intentar comprar un par de cosas que llevarle a Aytu, un grandísimo chef increible la cena que nos preparó el primer día para todos los que estabamos por la casa. En lo que hacíamos tiempo para que abriera el hipermercado nos metimos en el Fnac a ver algo de música y mientras andaba yo durmiendo despierto en medio del pasillo, un señor con rizos y perilla se puso delante mia a exclamar: “yiahhh no me lo creo… yiahhh no me lo creo”, me quede atónito Octavio Hernández Martín, un colega de cuando estabamos en la universidad y al cuál fuí a visitar varias veces a Barcelona estaba trabajando en la susodicha tienda. Una pena no haber inmortalizado el momento con una foto, pero es que me quede “abobao”. ¡El mundo es un pañuelo!.
De resto mucho cansancio, apenas dormimos dos horas y varios packs de cinco minutos, pero esto tiene pinta de que vale la paliza dada y mucho más.
Aquí os dejo con la galería.

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